Una de las medidas preventivas y de mitigación para contener la infección respiratoria del COVID-19, propuesta por el Ministerio de Transporte, fue reducir la cantidad de usuarios de acuerdo con el número de asiento de los vehículos, de la siguiente manera:

  • Buses de 42 asientos: 20 pasajeros. 
  • Buses de 37 asientos: 18 pasajeros.
  • Buses de 27 asientos: 11 pasajeros.
  • Microbus de 19 asientos: 9 pasajeros.

Desde la perspectiva de la Universidad Bolivariana, el uso y la compra de motocicletas se seguirán incrementando, pues gran parte de los colombianos optarán por estos vehículos, en vez de utilizar transporte público, ya que tienen un bajo costo, son rápidas y no gastan tanto combustible. “El problema de las motocicletas y bicicletas es que están más expuestas al ambiente y no tienen filtros. Por ejemplo, si alguien estornuda y pasas a toda carrera en tu moto te llevas toda esas gotículas, a menos de que tengas un casco que se cierre por completo con visera; igual si vas en bicicleta, aún a dos metros de distancia con el ciclista de adelante, sus gotículas se demoran un tiempo en caer. Esto de los dos metros de separación es cuando estás quieto, pero cuando vas andando rápido las gotículas todavía no han tenido tiempo de llegar al piso”, resaltó el equipo de investigación de la Universidad.

Como complemento al transporte público motorizado, como taxis, mototaxis, buses y metros, existe la movilidad activa, es decir, la caminable y pedaleable. Aquí, el tema de los peatones es quizás el más preocupante en la actual situación, debido a que, al esperar para poder cruzar en las cebras, o ante los semáforos, se forman conglomerados de personas. Entonces, de cumplir la instrucción de dejar uno o dos metros entre individuos, se generarían largas filas y las personas se tardarán mucho más en poder pasar las calles.

“No estamos protegiendo a los peatones, y peatones somos. La solución sería que se amplíen los tiempos de semáforo peatonal para el cruce y se disminuyan los tiempos entre verdes peatonales, es decir, que el peatonal funcione más frecuentemente y con más tiempo para poder permitir el distanciamiento social; también que, como conductores, aprendamos a detenernos y respetar la prioridad de los peatones que cruzan la vía por cruces cebras sin semáforo, y en bocacalles”, propuso el grupo investigador.

A partir del análisis de los diversos medios de transporte frente a la pandemia del COVID-19, es importante  proponer estudiar la posibilidad de usar caretas faciales que permitan reducir el distanciamiento, cuiden la salud y sea posible volver a la normalidad en temas de movilidad.

Creemos como docentes y agentes educativos que sería posible hacer estudios, usando cámaras de alta velocidad y medir las gotículas de una persona estornudando o tosiendo mientras usa la careta, quieto y también caminando o en bicicleta. Si se logra comprobar científicamente que con la careta y el tapabocas puedes estar en frente de otra persona y no contagiarla, se podría reducir el distanciamiento social. 

El transporte activo, además de ser una alternativa en tiempos de COVID - 19, es la principal estrategia que coincide con la movilidad sostenible. Algo nos tiene que quedar de esta experiencia y una enseñanza es que la ciudad tiene que ser más humana y cuidar más la vida, por eso, la prioridad debe ser primero con los peatones, luego con los ciclistas, después con el transporte público y, finalmente, con quien va en moto o en carro particulares.

 

 

 

 

 

 

FUENTE:

https://www.upb.edu.co/es/noticias/transporte-peatonalidad-tiempos-covid-19

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