Aumentar la producción de alimentos, mantener la biodiversidad y ayudar a prevenir los riesgos ambientales, son funciones que cumplen estos insectos, que enfrentan importantes amenazas. Hoy en el Día Mundial de las Abejas, el llamado es a proteger la especie.

En octubre de 2017, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas, coincidiendo con la fecha del nacimiento de Anton Janša, pionero en las técnicas modernas de apicultura en Eslovenia y quien reconoció a estos insectos por su habilidad para trabajar.

De esta forma, hoy cuando se celebra esta importante fecha, el llamado es a proteger este polinizador que juega un papel esencial para garantizar la seguridad alimentaria del planeta, pues el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en parte de la polinización; trabajo que es ejercido principalmente por estos insectos. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tres de cada cuatro cultivos que producen frutas o semillas para consumo humano dependen de los polinizadores.  

Polinizadores como las abejas, las aves y los murciélagos inciden en el 35 por ciento de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas. "El 75 por ciento de los cultivos de todo el mundo que producen frutas o semillas para uso humano como alimento dependen, al menos en parte, de los polinizadores", dice la FAO.

Esta organización ha llamado la atención sobre las amenazas a las que se enfrenta esta especie, pues los cambios en el uso de la tierra, las prácticas agrícolas intensivas, el monocultivo y los plaguicidas han impactado de forma negativa los hábitats de estos y otros polinizadores que son clave para el desarrollo y supervivencia de la humanidad.

A esto se suma que la globalización y el intercambio de productos ha posibilitado la transmisión de plagas y enfermedades; esto sin contar con los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático, que también los afectan.

Augusto Solano, presidente de al Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), considera que “las alianzas y el trabajo conjunto son la clave para afrontar los desafios que supone el nuevo contexto mundial y su desarrollo sostenible. Será imposible erradicar el hambre, Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 de la agenda 2030 y cumplir con las metas de los otros 16, si las abejas desaparecen. Ellas se relacionan directamente con todas las actividades humanas y los diferentes ciclos de la naturaleza. No existe industria o actividad económica que no dependa del medio ambiente y sin abejas este colapsa”.

Esta alianza busca también hacer un llamado para que la empresa privada y las organizaciones comprendan la importancia de trabajar unidos por el desarrollo social, económico y mediambiental. "Todos los esfuerzos que realicemos por la sostenibilidad del planeta son pocos en un momento en el comenzamos a darnos realmente cuenta del gran daño que hemos causado a la naturaleza", asegura.

BUENA DINÁMICA EN COLOMBIA

En el país, el sector apícola cuenta con más de 3.500 productores y genera unos 20.000 empleos indirectos, según datos de la Federación Colombiana de Apicultores y Criadores de Abejas (Fedeabejas). 

El número de colmenas en el territorio nacional ha crecido en los últimos años, pasando de 89.000 en 2010 a 140.000 en 2019; sin embargo, menos del 40 por ciento de estas alcanzan a ser rentables y producir 25 kilogramos de miel anuales por colmena, según Marnix Doorn, director del proyecto Salud Apícola 2020 Latam.

La proyección de los empresarios dedicados a la actividad apícola, es que este año 2020 se llegue a 150.000 colmenas y se alcance una producción superior a 4.000 toneladas de miel, cantidad que debe ir acompañada de un aumento del consumo, pues en este momento los niveles del mismo son muy bajos con apenas 70 gramos al año.

Dada la importancia de esta actividad y buscando su protección, en el país se trabaja en la mejora de la relación entre apicultor y agricultor con el fin de fomentar la polinización y estos logren coexistir y practicar el uso racional de plaguicidas, así como implementar buenas prácticas agrícolas y apícolas.